4 de marzo de 2011

Cien mares de intolerancia (finalizado)

Hace relativamente poco puse miel en labios ajenos, puse los primeros versos y primeras imágenes de un proyecto que me ha ocupado el verano, la navidad y todo enero. Y por fin está acabado. Es tan satisfactoria la sensación de acabar un proyecto, de trabajar con otra persona y ver la cara de ésta al tener el producto impreso delante. Da gusto el olor que desprenden las páginas, el brillo. Ocupa mucho tiempo, pero acabar un proyecto es un gustazo, y he aquí el resultado:



CIEN MARES DE INTOLERANCIA

Oro y bronce sobre sobre el cielo,
la luna menguante y ámbar
derrama frío y destellos
sobre casas y ventanas.

Calle abajo danza el viento...
... el asfalto llora y canta...


Trece corazones rotos
alzan barras y navajas
tan frías como el acero
que corta sus manos blancas

y sus cráneos en la noche
relucen como la plata...


Por el asfalto mojado
que las barras envenenan
corre bajando la calle
un joven de tez morena.

Con los ojos azabache
... con los labios de canela...


Oro y bronce sobre el cielo,
la luna mira asustada.
Sobre un arco iris negro
lloran ángeles de escarcha.

Lágrimas en sus ojos...
... y color nieve sus alas.


El viento acaricia iluso
cien mares de intolerancia.
El joven llega sin rumbo
dando gritos a la plaza

que tiene baldosas grises
ausentes, de piedra helada.
Tristes sus rosas y lirios,
tristes sus nardos y dalias.

Sobre el arco iris negro
angelitos blancos cantan...

Desde sus labios canela
su voz pide por su alma
... y se encendieron las luces
de las casas y ventanas...

Sobre el arco iris negro
ya los ángeles no cantan...

Oro y bronce sobre el cielo
la luna menguante y ámbar,
trescientos golpes de acero
que empuñaron manos blancas.

Trescientos ríos de vida
que pintan la fría plaza.


Suben tranquilos la calle
con sus barras y navajas,
tras ellos dejan baldosas
cubiertas de sangre helada

tan roja como la suya
y oscura como sus almas.



En la plaza yace un joven
entre cien dalias dormidas
y hay un coro de angelitos
color nieve que lo miran.


Se lo llevan hacia el cielo
y entre cantos y poesía,
derraman lirios azules
sobre todas sus heridas...


Gracias Ale :)

13 de febrero de 2011

Capítulo 2


El bar estaba iluminado por un pequeño farolillo, que increpaba a las sombras malhumoradas del local. Carlota se entretenía con el humo de su café, siseando hacia el techo, perdiéndose como ella. Le molestaban las voces de la gente en la calle, quejándose por el apagón. Y le sorprendía cómo los clientes del bar se mantenían en un silencio lúgubre. Es posible que toda esta oscuridad los haya sumido en una reflexión que no deseaban. Ni sorbos, ni sonidos sordos... Sólo la atmósfera variaba, volviéndose más pesada por el humo que, poco a poco, se tragaba la luz del farolillo.
Carlota dio un sorbo al café y lo mantuvo ante su cara, recreándose con el aroma. No alcanzaba a leer qué escribía en su libreta antes del corte de luz. Ni siquiera lo recordaba. Pero, ¿a quién le importaba? Se había convertido en cliente habitual de un bar, sólo para recrear el ambiente de los antiguos cafés de artistas, en los que poetas, escritores, se reunían y charlaban. Ahora, en medio de una noche tan oscura, ni siquiera podía escribir. Y, ¿qué escribiría? Un bar oscuro, clientes en silencio, murmullos molestos en la calle, sumida ella en el negro ambiente que hoy campa bajo una luna nueva. Se escuchaba el mar. Cerca estaba el muelle, y se escuchaban las olas. "Al menos el mar no es negro", pensó mientras tanteaba sobre la mesa para recoger sus pertenencias. Dejó dinero de sobra en el plato, bajo un vaso vacío.

* * *

No era negro, pero no era nada relevante ahora. Ni siquiera alcanzaba a ver las olas, las barcas. A su espalda pasaba gente hablando, como si de cualquier noche se tratara. Algunos tropezaban y la increpan, pero ella sólo ve humo con ansias de ascender, de volar.
Cada vez se oían menos las olas y más las personas. Mientras anda por el muelle el sonido de sus pasos es fuerte, martillea en sus oídos. Aun tiene la libreta en su mano, pero no podía escribir nada. Apenas ve sus pies. No hay mundo a su alrededor, sólo el frío en su nariz y el tacto desgastado del bolsillo de su chaqueta. Más allá de eso, nada. La calle es interminable, y la noche también. El muelle tenía fin, pero no el mar. Poco a poco se encendían las luces de las farolas. Ahora veía sus pies, la chaqueta desgastada, la losa en la acera. El mar seguía negro, pero ella sabía que no estaba más que engañándola. ¿Cuánto había caminado?

* * *

Una plaza junto a la orilla, como un mirador. Bancos de madera, suelo sucio, olor a sal y a orín. Una plaza real, y saber esto la reconfortaba. Se acercó al mar y se apoyó en una barandilla que parecía sudar. Era rojiza. Había luz para ver eso. Aun sostenía la libreta, pero el frío entumecía sus dedos.

- A la mierda, yo no tengo nada que escribir.

Mientras dejó caer la libreta al agua. Era negra. Encajaría bien en ese mar traicionero que se le mostraba de un color falso.
Con los ojos cerrados, mientras su nariz se recreaba con los aromas, dio pasos torpes hasta un banco cercano que también sudaba. Ahora podía calentar ambas manos en los bolsillos de la chaqueta... tenía una carga menos.

* * *

La cabeza tocando el banco, su cuerpo recostado. Seguía oliendo la sal del mar. Poco a poco captó un olor a hoja mojada, a la corteza de los árboles, al hierro sudoroso. No necesitaba verlo, ni quería. Sólo oler las mentiras que la rodeaban.

4 de febrero de 2011

Fuentes de tráfico del blog

Sé que esto no tiene nada que ver con lo que suelo poner en este blog, pero es que cada vez que miro las estadísticas me fascino. Y sobre todo con la parte de las fuentes de tráfico. Ejemplo: muchas visitas me entran por una de mis ilustraciones de barcos, de las de "Un descenso al Maelström". No entiendo qué pone una persona en google para que le aparezcan esas imágenes, y además que las abra. Me imagino que lo hará pensando: "Caray, ¿qué mierda es esto? Yo que buscaba con total sosiego veleros en medio de grandes tormentas" Dios, merece la pena tener un blog sólo por estos momentos.
Ahora bien, que escriba esta entrada es porque me he topado con la fuente de tráfico más... no sé, increíble. Primero porque no sé cómo esa página deriva a alguien a mi blog, y segundo por su contenido. Algo tan sencillo como "¡Triunfa en el mercado de divisas!"


En serio, es siniestro. Además la web está en inglés. Si por lo menos fuera de aquí, a lo mejor me interesaba y todo (yo soy muy dado con las fuentes de mis visitas, faltaría más)
La página está pasada por el mágico traductor de google, que también me ha divertido mucho (véase eso de "cuero cabelludo" en relación con el tema del mercado de divisas (no pienses con tu cabeza, piensa con tu cuero cabelludo))
En fin. Siento este pequeño paréntesis, pero tenía que compartir "esto".

En breve subiré cosas nuevas. Está listo el Capítulo 2, algunos relatos cortos cortamente ilustrados y algún proyectillo más.
Recordad: la magia existe, y reside en las fuentes de tráfico.